Entre memoria y presente, Viedma recordó los 50 años del golpe de Estado

A 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, un acto cargado de memoria y reflexión tuvo lugar este martes por la mañana en la Municipalidad de Viedma, con la participación de organizaciones de derechos humanos y el acompañamiento de la comunidad.
La actividad fue encabezada por el intendente Marcos Castro y reunió a vecinos y vecinas, víctimas de delitos de lesa humanidad, familiares y amigos de personas desaparecidas y asesinadas en la comarca, además de funcionarios municipales, concejales y legisladores.
Durante el encuentro, el subsecretario de Derechos Humanos Juan Manuel Chironi, propuso una lectura situada del pasado reciente al señalar que, frente a una mirada históricamente centrada en las grandes ciudades, “acá también pasó”. En ese sentido, remarcó que en Viedma la dictadura dejó huellas no solo en términos de represión, desaparición y tortura, sino también en las transformaciones económicas, sociales y productivas que marcaron a la comunidad. A partir de ello, invitó a pensar cómo transmitir esas memorias en el presente y a interrogar el individualismo como uno de los legados más persistentes del modelo instaurado en 1976.
Por su parte, Cielo Talmitte, integrante de la Asociación de Familiares y Víctimas del Terrorismo de Estado, planteó las tensiones que atraviesan la conmemoración a cinco décadas del golpe, al advertir sobre el avance de discursos que apelan a la meritocracia y responsabilizan a las personas por sus propias condiciones de vida, invisibilizando los procesos económicos estructurales. Al mismo tiempo, reivindicó el rol histórico de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo como faros de lucha colectiva, y llamó a sostener el compromiso cotidiano: “Sabemos de dónde venimos, pero también tenemos que decidir hacia dónde queremos ir y qué no vamos a permitir”. En esa línea, subrayó la necesidad de defender la educación y la salud públicas, así como los recursos naturales, y de transformar la memoria en acciones concretas en la vida diaria.
En tanto, el intendente Castro compartió un mensaje atravesado por la necesidad de mantener viva la memoria y fortalecer los vínculos con quienes han sostenido históricamente la lucha por los derechos humanos. “Es mi responsabilidad, y es también de ustedes, que la memoria esté viva en cada casa, en cada lugar que habitamos”, expresó, al tiempo que advirtió sobre los riesgos de naturalizar ciertos discursos y prácticas en el presente. En ese marco, también sostuvo: “Si en algún momento en la historia de estos cincuenta años hubieron cosas por hacer que no se hicieron, hubieron planteos que se debieron haber hecho y no se hicieron… vayan mis disculpas y el perdón también por todos los comportamientos que quizás hayan necesitado que existan y no existieron”., dijo.
Asimismo, hacia el cierre de su intervención reafirmó el sentido de la consigna histórica al señalar: “Por eso, hoy, siempre, de acá en adelante, para atrás y para adelante, nunca más”.
El acto estuvo acompañado por la música del artista viedmense Manuel Tejerina, quien interpretó canciones vinculadas al ejercicio de la memoria colectiva, aportando un clima de sensibilidad a la jornada.
Además, se colocó un mural realizado por los artistas Juan Marchesi y Lili Mercado, en homenaje a la campaña “Florecerán Pañuelos”, impulsada por Abuelas de Plaza de Mayo junto a organizaciones de todo el país, como una forma de dejar una marca permanente en el espacio público y seguir construyendo memoria desde lo colectivo.

Pañuelazo
Tras el acto central, la conmemoración se trasladó al puente Ferrocarretero que une a Viedma y Carmen de Patagones, donde se llevó adelante una intervención simbólica que volvió a poner en valor la memoria colectiva de la comarca.
Allí se desplegó un pañuelo gigante en el centro del puente, sobre el río, visible desde ambas ciudades, como representación del histórico emblema de la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia y del compromiso con el “Nunca Más”.
La acción, que unió a ambas comunidades en un mismo gesto, permitió resignificar el espacio compartido como territorio de memoria, reforzando los lazos entre Viedma y Patagones. El pañuelo fue confeccionado a partir de la donación de 75 metros de tela, en partes iguales, por parte de los municipios de ambas ciudades y de la Asociación de Familiares y Víctimas del Terrorismo de Estado de Viedma y Patagones.